Esplendor rosariano (1755 – 1930)

A raíz de la eclosión que supuso la intervención de la Virgen en el Maremoto de 1755, la Asociación de Fieles, algo rudimentaria, que daba culto a la imagen de la Virgen de los Remedios, acordó erigirse canónicamente, en Corporación de Gloria, asimilando el título con el que figura en el expediente de justificación de rentas subsidiales de 1795, éste es, “Hermandad del Santo Rosario de Nuestra Señora de los Remedios y Esclavos de Nuestra Señora de la Concepción”.

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Plano de la Iglesia parroquial en 1769. Se advierte,
con el número 21, la capilla de la Virgen de los Remedios y
con el número 15, la capilla de la hermandad del Santo Rosario.

Desde aquel momento, las empresas de promoción artística en torno a la advocación de los Remedios conocieron un inusitado florecimiento que permitió a la Hermandad en el período comprendido entre 1755-1795, promover la hechura de numerosas piezas de orfebrería y aceptar constantes donaciones que rebasan, incluso, esta última fecha, como el rosario de oro procedente del legado de Catalina Rosales, incorporado a su patrimonio objetual en 1802.

El patrimonio de platería acumulado por la Hermandad de los Remedios a finales de la centuria dieciochesca nos es conocido gracias al cumplimiento, en la Diócesis de Málaga, de la Real Instrucción expedida por la Tesorería General del Reina radicada en el Alcázar de Sevilla, en 4 de abril de 1809, que fue comunicada a todos los Arzobispados y Obispados de España. De dicho suntuoso patrimonio han llegado a nuestros días las dos coronas de plata sobredorada, realizadas por el orfebre Manuel Marín a fines del XVIII, auténticas joyas de la orfebrería y uno de los pocos testimonios que quedan de esta época en la ciudad de Málaga.

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En la segunda mitad del siglo XVIII también han de tenerse en cuenta los cultos que recibía la imagen de la Virgen de los Remedios por parte de la Pontificia Archicofradía Sacramental de la Parroquia de los Santos Mártires. Nos estamos refiriendo a la novena que con motivo de la Asunción de la Virgen era organizada y sufragada por esta corporación. Esta novena de la Virgen de los Remedios llegó a alcanzar tanta popularidad que incluso se editaron ejemplares, con las correspondientes licencias eclesiásticas, de la «Novena Sacratissima a la Gloria de la misma Gloria, Reyna de los Cielos, Señora de los Ángeles, Remedio de los hombres, Madre del Rey de la Gloria y Señor de las Virtudes«, de 1754.

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Además, ha de reseñarse un culto muy particular que se celebró en 1755 y del que tenemos conocimiento gracias a la publicación de la «Descripción poética del Octavario Magnífico que la Santa Parroquia de los Martyres de Málaga ha consagrado al Smo. Sacramento del Altar, como fiesta del día del Señor«. Estos cultos, organizados por la Sacramental durante la octava de la Asunción y con una especial participación tanto de la Congregación del Santo Rosario como de la Esclavitud del Santísimo Sacramento de Ntra. Sra. de la Concepción, filial de la primera, consistieron en un octavario dedicado a Jesús Sacramentado con la presencia de la Virgen de los Remedios en el altar mayor de la Parroquia. A la finalización del octavario tuvo lugar una solemne procesión por las calles de la feligresía, el día 23 de agosto, con la imagen de la Santísima Virgen, que fue acompañada en lugar preeminente por la Cofradía del Rosario.

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Al contrario de lo que se podría pensar, durante el siglo XIX la Congregación continuó su existencia dando culto a la Santísima Virgen. De esta manera, el 14 de diciembre 1809, apenas dos meses antes de la entrada de las tropas francesas en Málaga, María Magdalena de Lerva, Josefa de Vargas y Sebastiana Carvajal, todas ellas mayordomas de la Congregación del Santo Rosario de la Virgen de los Remedios, entablan un pleito con la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús de Santo Domingo y con la del Nazareno de San Juan por la celebración del Jubileo Circular de las Cuarenta Horas en la festividad del Dulce Nombre de Jesús. Se caracterizaba la Congregación, en aquél momento, por tratarse de una hermandad de carácter exclusivamente femenino, como existían otras en la ciudad. Como consecuencia del pleito reseñado, se concedió a la Hermandad la celebración de este jubileo a partir de 1810.

La participación de la Hermandad en procesiones generales, la edición de sermones político-religiosos, la acción de gracias celebrada en 1824 por la vuelta al trono de Fernando VII o la celebración de su Función Principal de Instituto dan cuenta de la vida activa que protagonizó la Corporación en la primera mitad del siglo XIX.

En lo que se refiere al culto tributado a la Virgen de los Remedios en la centuria decimonónica, si bien son escasas las salidas procesionales documentadas, sí son prolijas las novenas que se le tributaron a la Sagrada Imagen, toda vez que a las propias de la Asunción que se celebraban anualmente por lo menos desde 1754 y durante todo el siglo XIX, también se ofrecían funciones por epidemias, sequías, o por colectivos concretos de la ciudad, como fue el caso de los labradores. Prueba de la importancia y continuidad de estas novenas fueron las fundaciones patrocinadas por doña María de Zafra, según consta en el archivo de la Parroquia de los Santos Mártires, garantizándose así los estipendios para el desarrollo de estos cultos. En algunas ocasiones, la Virgen de los Remedios llegó a ser destinataria de estas muestras devocionales del pueblo malagueño conjuntamente con otros iconos devocionales de primer orden, como el Santo Cristo de la Salud, Protector de la Ciudad, o los Santos Mártires Ciriaco y Paula, Patronos de Málaga.

Así, en su calidad de Protectora de la feligresía y de la misma ciudad se documentan numerosas funciones de Acción de Gracias por razón de salud, como la de 1855, que fue sufragada por todas las hermandades de la Parroquia, o la de septiembre de 1860, costeándose por feligreses una Función Solemne “en Acción de Gracias al Altísimo por habernos librado del cólera”. Presidieron dicha celebración en el altar mayor las imágenes de Jesús Nazareno, que recibía culto ordinario en la contigua capilla de las Ánimas Benditas, y la Virgen de los Remedios.

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En septiembre 1865 se celebró una Novena para pedir igualmente salud, consagrada simultáneamente al Santo Cristo de la Salud, a Nuestra Señora de los Remedios y a los Santos Patronos Ciriaco y Paula.

Como otros ejemplos de las numerosas iniciativas devocionales en las que fue protagonista la Virgen delos Remedios podemos señalar cómo, a nivel diocesano, Nuestra Señora de los Remedios saldrá en la procesión del Corpus Christi de 1864. El Avisador Malagueño del 24 de mayo de dicho año se hace eco de dicha eventualidad:

“Mejor informados podemos anunciar que en la procesión del Jueves no saldrá la efigie del Corazón de María y sí la de Nuestra Señora de los Remedios que se venera en la Iglesia parroquial de los Santos Mártires, estrenando un magnífico vestido y manto costeado por su Cofradía”.

Como se ha señalado, la imagen de la Virgen de los Remedios fue tributada con su anual novena hasta el año 1930.

Durante la segunda mitad del siglo XIX la Virgen de los Remedios fue una de las imágenes beneficiarias del culto que proporcionaba, mediante sus coros diarios, la Archicofradía del Culto Continuo a la Virgen, también conocida como Corte de María, y que estaba establecida en la Iglesia de San Agustín.